Historia

La FACLC nació por necesidad y fue impulsada por un compromiso inquebrantable con la justicia. En 1985, nuestras fundadoras, Bonnie Hough, la jueza Verna A. Adams y Ann Diamond, reconocieron una realidad preocupante: las mujeres, en particular aquellas en situaciones vulnerables, se enfrentan a importantes obstáculos para acceder a la asistencia jurídica, especialmente en asuntos de derecho de familia. Muchas se quedaban sin recursos para protegerse a sí mismas o a sus hijos, especialmente en casos de violencia doméstica. FACLC surgió como una respuesta contundente, garantizando que nadie se viera obligado a afrontar estas batallas legales críticas en solitario simplemente porque no podía permitirse una representación legal.

Lo que comenzó como el Centro de Derecho Familiar ha evolucionado desde entonces para satisfacer las necesidades siempre cambiantes de nuestra comunidad. En 2003, ampliamos nuestra misión y nos convertimos en el Centro de Derecho Familiar e Infantil, lo que refleja nuestro compromiso cada vez mayor de atender a los niños y a las familias en crisis. En la actualidad, ofrecemos servicios jurídicos de alta calidad y bajo coste que abarcan la protección contra la violencia doméstica, la custodia y manutención de los hijos, y las órdenes predicadas del Estatus Especial de Inmigrante Juvenil. Nuestro trabajo garantiza que los niños puedan crecer en entornos seguros y estables y que las familias, en todas sus formas, reciban el apoyo que necesitan para construir un futuro mejor.

A lo largo de los años, las necesidades de nuestros clientes se han vuelto más complejas. Muchos se enfrentan a batallas legales desalentadoras que implican disputas por la custodia, en las que entran en juego problemas de salud mental y abuso de sustancias. Otros luchan contra el control financiero de parejas abusivas o contra asuntos legales complejos, como el reparto de pensiones. Sin embargo, por muy difícil que sea el caso, nuestro compromiso sigue siendo firme: apoyamos a quienes más nos necesitan.

En FACLC, no solo ofrecemos asistencia legal, ofrecemos esperanza. Defendemos a los que no tienen voz, luchamos por los vulnerables y ayudamos a las familias a reescribir su futuro. Porque la justicia nunca debe estar fuera del alcance de nadie.